Un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Todo el mundo lo sabe. Todo el mundo, menos Hancock. Insatisfecho, atormentado, sarcástico e incomprendido, las acciones heroicas y bienintencionadas de Hancock cumplen su objetivo y salvan muchas vidas pero siempre provocan unos tremendos desaguisados. La población ya no puede más, y aunque está agradecida de tener a su héroe local, los buenos ciudadanos de Los Ángeles, se preguntan, qué es lo que han hecho para merecer a este tipo. Hancock no es alguien al que le importe lo que piense la gente, hasta el día en que salva la vida de Ray Embrey (Jason Bateman), alto ejecutivo de una empresa de relaciones públicas. Y es entonces cuando el impopular superhéroe se da cuenta de que, al fin y al cabo, tiene un lado vulnerable.
El gato de Schrödinger
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Hoy me encontré este cartelito y pensé que no podía haber letrero más
preciso para ilustrar esta paradoja que siempre me ha fascinado.
Cuando se habla d...
Hace 15 años


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